Por qué Historias con Lupa

Si uno le pone una lupa a una tela aparentemente lisa descubre nudos impensados, hilos desparejos antes imperceptibles. Lo mismo pasa con la Historia. Cuando uno la mira con una lente inquisitiva, aparecen las vidas privadas, las mezquindades y los heroísmos y, en el fondo silencioso, los deseos, esos que explican de verdad las conductas. Esto queremos aquí: mostrar las historias con minúscula, los hilos imperfectos pero espléndidos que forman el tejido de la Historia con mayúscula.

Pero hay también otro modo. Una historia, esta vez de lo más íntimo, el cuerpo, escrita con imágenes. Para eso hay que ir a www.imagenesdelcuerpo.blogspot.com.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Pese a ellos



Bernardino Rivadavia murió el 2 de septiembre de 1845 seguro de que su cuerpo no iba a volver a su ciudad natal. Tres años antes, le había encomendado a su albacea que mi «cuerpo no volviese jamás a Buenos Aires y menos a Montevideo». 

Razones tenía. Después de los azares de lo que se dio en llamar la “experiencia feliz” de su presidencia, tuvo que tomarse las de Villadiego. Siete años más tarde, llevado por la nostalgia, tomó un barco hacia Buenos Aires pero (no se iban con chiquitas en esa época) Viamonte le prohibió desembarcar. Se fue a Uruguay. Allí lo asediaron a tal punto que optó por volver a Europa.

Se explica por qué no quería regresar a Buenos Aires y menos a Montevideo.

Pero lo repatriaron, nomás. Mitre necesitaba un unitario en su panteón. Lo trajeron y lo nombraron "el más grande hombre civil de los argentinos"

Rivadavia no fue el único que no quiso que lo sepultaran en Buenos Aires.

Juan Bautista Alberdi se compró una parcela en el cementerio parisino Père-Lachaise con su lápida y su busto para no ir a parar a la Recoleta. Lo repatriaron en 1889.

Y en su testamento, Manuelita Rosas fue clara: "En cuanto a trasladar los restos de mi tan amado padre a Buenos Aires eso jamás tendrá lugar... Sus cenizas reposan muy bien colocadas en el sepulcro y hermoso monumento que el cariño de su hija le hizo erigir en el cementerio de Southampton". 

Maldita la gracia que le habría causado a Juan Manuel de Rosas que lo repatriara Carlos Saúl Menem en nombre de la “unidad nacional”

Repatriar a Rivadavia, Alberdi, Rosas. Tres modos de reescribir la historia. Con ellos, pese a ellos.